Disertación de Santiago Peña en evento “Ética en Acción”

El precandidato a Presidente de la República del Paraguay, Santiago Peña, disertó hoy en el encuentro “Ética en Acción” en el Vaticano. A continuación, las palabras de Peña en el evento que contó con la participación de líderes de todo el mundo y que tuvo como tema principal la educación.

Muchas gracias, es un placer para mi estar hoy aquí presente. Yo vengo de un país pequeño en Latino América, está ubicado en el corazón de Sudamérica.  Estoy seguro que la mayoría de ustedes no han escuchado mucho de mi país, así que voy a hablar desde el lado optimista, solo para alegrarle un poco al Sr. Jeffrey Sachs.

Cuando tenía 17 años, tuve una pequeña charla con mi padre, le dije: “Papá, voy a ser padre”. El me respondió: “Santi, no vas heredar tierras, ni compañías, solo vas a heredar tu educación, así que mejor que la aproveches.” Entonces terminé el colegio, fui a la universidad, y luego hice un post grado gracias a una beca que conseguí con el Gobierno de Japón.

Entonces, se puede decir que yo estudié mucho, atrasé todo en mi agenda para continuar estudiando.

Cuando volví a Paraguay, me convertí en el Miembro del Consejo del Banco Central, más joven, años después, me convertí en el Ministro de Hacienda más joven de la historia de mi país.

Sin embargo, durante mis años en de post grado, viajé a Colombia donde tuve la oportunidad de conocer al Profesor Sachs. El estaba dando una charla sobre Latino América, se pasó dos horas hablando sobre cada país latinoamericano, pero cuando iba terminando la charla, dijo: “Del único país del que no voy a hablar es Paraguay, ya que no sé nada de Paraguay.”

Me sentí muy apenado por esto, ya que Paraguay era un país muy desarrollado en el siglo 19, en realidad, Paraguay era el país más desarrollado durante ese siglo, antes de la guerra. La razón por la que Paraguay pudo seguir adelante en ese tiempo fue porque invirtió en capital humano.

Si bien atravesó por una guerra muy cruel, a diferencia de la colonización de Norte América, en Paraguay, las misiones jesuíticas hicieron un trabajo diferente. Ellos esparcieron conocimiento, lo que fue la base del desarrollo que sucedió en el país cien años después. Paraguay fue uno de los primeros países en independizarse, y no fue gracias a un libertador como Simón Bolívar o José de San Martín, sino gracias a los propios paraguayos, a los jóvenes paraguayos que gracias a la educación decían “queremos ser libres” “queremos ser un país independiente”.

Si pensamos en aquellos tiempos, no era un vecindario muy fácil, Paraguay estaba rodeado por Argentina, Brasil y Uruguay, hoy día sigue siendo un vecindario difícil, pero antes era mucho peor.

Es por eso que Paraguay decidió cerrar sus fronteras por 4 años, antes de eso, el país tenía la economía más avanzada, fue el primer país en la región en tener un ferrocarril, buenas industrias, y se sustentaba solo, en comparación con los otros países del mundo. Sin embargo, tuvo que atravesar por una guerra muy cruel donde perdió el cuarenta por ciento de su territorio, y el noventa por ciento de su población, en mayoría hombres y niños varones.

Esto perjudicó grandemente al país, el cual recién hoy día está volviendo a recomponerse.

Cuando me convertí en Ministro de Hacienda, pensaba no solo en cómo mejorar la educación desde el punto financiero, sino, cómo crear un impacto en la educación. Es increíble porque en ese entonces, estábamos todos hablando del mismo tema, la educación y su importancia. Pero, las cosas no siempre se mueven en la dirección correcta en nuestro país. Es muy difícil introducir temas como este en la agenda política.

Así que empezamos a crear puentes, trabajamos con la sociedad cívica, con organizaciones que trabajan por la educación pero que no hablan con el gobierno, y entonces lanzamos el programa de becas “Carlos Antonio López”, el mismo programa que teníamos hace 150 años.

Con este programa, enviamos a los mejores estudiantes del país, sin importar su situación económica, a las 200 mejores universidades del mundo. El único requerimiento que se les pide, es ser aceptados por una de esas 200 universidades.

Desde que comenzamos, hace dos años y medio, hemos enviado a mil estudiantes a las mejores 200 universidades, de hecho, un profesor de Pennsylvania me dijo recientemente que tenía a dos estudiantes de Paraguay en su clase, eran estudiantes del programa de finanzas.

Hemos invertido mucho en la niñez, estamos invirtiendo en programas de alimentación, y en todo lo que sabíamos que iba a generar un impacto positivo. Estamos viendo muchos resultados y creemos que muchos de esos también verán las próximas generaciones.

Por eso continúo trabajando en estos programas, me reuní con el sector privado y diversas organizaciones, pregunté por qué si todos sabemos que esto genera un impacto positivo, no estamos presionando para que avance. Esto me llevó a un punto crítico en mi gestión, cuando tuve una discusión con un miembro del Parlamento, quien me dijo: “Ministro, a nadie le importa tu discurso patriótico”. Esa conversación me llevó a decidir dejar mi puesto como Ministro de Hacienda, y semanas después postularme como Precandidato a Presidente de mi país.

Creo que es un acto de coraje, me está yendo muy bien, pero esto es más bien un llamado, un llamado a la acción. A que actuemos, si sabemos qué le va a hacer mejor a las escuelas de nuestro país, a nuestra educación, tenemos que accionar.

Esto me lleva a algo que fue mencionado hace unos momentos, la indiferencia. Creo que es uno de los factores más peligrosos para las sociedades. Nos hemos vuelto indiferentes.

Podemos ver que Paraguay pudo desarrollar un crecimiento económico, pero pudimos también comprobar que ese crecimiento benefició más a los que están arriba que a los que se encuentran en situaciones más favorables. Esto creó una desigualdad muy grande en cuanto al acceso a la educación. Ahora, el reto más importante que tenemos es el de mejorar la calidad de la educación para aquellas personas de escasos recursos.

El problema es que la gente no se involucra, las personas no se dan cuenta que tienen en sus manos el poder de cambiar la realidad, y es por eso que no actúan para cambiar la situación.

Creo que Paraguay, si bien es cierto, es un país del que muchos aún no han escuchado, en los próximos días las noticias hablarán mucho de él.

Esto trae mucha esperanza a las personas, hay gente que me pregunta, ¿por qué hacer esto si a nadie le interesa?, ¿por qué hablar de la educación durante una campaña política si nadie piensa en la próxima generación, sino en sus beneficios para la próxima semana o el próximo mes?

Pero yo creo que es un desafío interesante, puede funcionar o no, sin embargo, soy muy optimista. Creo que la lección que hemos demostrado, desde un país bastante pequeño, de apenas siete millones de habitantes, y la más joven de toda Latinoamérica, es que, si funciona para nosotros, puede funcionar para otros países de la región.

Es un privilegio realmente para mí estar aquí. El Papa Francisco, visitó Paraguay en el 2015, él hizo un llamado a los jóvenes paraguayos, les pidió que “hagan lío”. Un año después, hubo una movilización importante en el país, los estudiantes se organizaron, demandaron la mejora en calidad de la educación.

Entonces, nos estamos moviendo hacia la dirección correcta, pero esto no lo puede hacer solo el gobierno, es necesario que todos se involucren. Tanto el sector privado, como el público, la sociedad civil y por supuesto, la iglesia.

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